Veréis: Los que me visteis en León, sabréis que el viaje de vuelta que me esperaba era largo, pues no sólo debía llegar a Madrid antes de las 4, sino que además, después de comer, debía recoger a mi tía, madre y abuela para llevarlas a Avilés.
El camino hasta Madrid, el coche fue bien, sin más, puesto que no pasaba de 150 sin vibrar, algo que nunca me pasó en mi antiguo Turbo ni en el 16 vs. de la casa... pero no me preocupé, puesto que lo importante era llegar en tres horas o poco más. De nada servía llegar antes y menos si te hacen parar por multa. Así las cosas, llegué a Madrid a las 3:35 horas (había salido a eso de las 11:00, creo), comí y recogí a estas personas y a mis gatos (que no se iban a quedar solos en Madrid), poníendome inmediatamente al volante de nuevo.
La salida de Madrid, infernal, debió hacer el resto, puesto que del capó comenzó a salir humo a las dos horas de atasco, todavía en Torrelodones.
Si el coche hubiese estado en perfecto estado, como mucho, sube la temperatura, circunstancia que nunca se produjo hasta que comenzó a salir el humo (blanco) del vano motor.
Llamé al RACE y tras esperar no menos de una hora por el atasco, el tipo me comenta que se ha roto el compresor del AA, que puedo seguir, ya que sólo es esa la avería... eso si, sin AA en Torrelodones, en pleno atasco a eso de las 6 de la tarde.


