Por Rafael
Publicado: Junio 12, 2009
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En 1991 la Unión Europea y algunos fabricantes de automóviles europeos pusieron en marcha un programa cuya meta era mejorar la seguridad vial en el continente: El programa Prometheus, una contracción en inglés de “Programa europeo para el tráfico con la mayor eficiencia y seguridad”. Saab, como participante en dicho proyecto, puso su grano de arena con una singular aportación: la dirección activa, “steer by wire”, que funcionaba a través de un sistema electrónico sin ninguna conexión mecánica entre volante y ruedas, instalada en un 9000 con transmisión automática. Y para hacer la dirección aún más particular, no se manejaba con un volante “como Dios manda”, sino con un...joystick. Así que el conductor abría la puerta, y se encontraba con un salpicadero de un 9000 casi normal, con la excepción del volante, un joystick que sobresalía de la consola central y un apoyabrazos para que el conductor reposara el brazo derecho. La palanca de los intermitentes estaba en el panel de la puerta, y el claxon en el salpicadero. El funcionamiento no podría ser más sencillo: empujar el joystick para mover las ruedas hacia ese lado. Las fuerzas exteriores que actúan sobre las ruedas, como el viento lateral, los baches y peraltes de la carretera, etc., eran recogidos por sensores y se manifestaban en el joystick. A su vez, la desmultiplicación de la dirección y la resistencia que ofrece al movimiento era variable, siendo muy suave a bajas velocidades y más firme conforme aumentaba. Aparcar no podría ser más sencillo: las ruedas se movían de tope a tope en pocos segundos, y las maniobras eran rapidísimas. Otras ventajas del joystick eran: el espacio interior que liberaba, con una mejor visibilidad para el conductor tanto del frontal como de los instrumentos, y la seguridad para el conductor que ofrecía eliminar la columna de dirección, empleando un airbag de mayor tamaño. Los periodistas que tuvieron la posibilidad de conducir el prototipo comentaban, por un lado, que era relativamente fácil acostumbrarse a usar el joystick, y, por otro lado, que no sabían que hacer con el brazo izquierdo, amén de cierta sensación de desprotección que causaba el “no tener nada delante”. Otras ideas de Saab para el proyecto Prometheus eran: una variante del motor 2.3 que podía funcionar con gasolina sin plomo, etanol, metanol o una mezcla de cualquiera de los tres combustibles; un acumulador térmico que mantenía la temperatura del refrigerante del motor a 75 grados durante tres días, para un mejor arranque en frío y funcionamiento inmediato de la calefacción, y faros ultravioletas que no deslumbraban a los coches que circulaban de frente. Estas ideas se vieron recogidas en el prototipo Saab 9000 Ecosport de 1992, una especie de “Super Aero”, pero esa es otra historia... -
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