El espíritu Saab.

"Algunas personas lo tienen"

El país estaba dividido. Los jóvenes con nuevos y flamantes permisos de conducir (y sólo ocasionalmente las jóvenes, porque era hace mucho tiempo) habían tomado posiciones. En un lado estaban los Volvistas, y en el otro los Saabistas. Los periódicos echaban gasolina a las llamas. Volvo Sport frente a Saab Sport. ¿Quién ganaría?

La mayor parte del tiempo fue una lucha codo con codo. Con sabiduría salomónica, los periodistas evitaron tomar partido por un bando u otro. Pero entonces Saab ganó el Rally de Montecarlo. Dos veces. La lucha había concluido. Volvo emergió como el coche de familia fiable, Saab como la elección de los entusiastas.

Dos culturas de empresa tomaron forma. Volvo partía el bacalao en Goteborg. Setenta kilómetros más al norte, remontando el valle, estaban Trollhättan y Saab. Saab fue siempre el número 2. El hermano pequeño. Pero los entusiastas estaban del lado de Saab. Los ingenieros más dotados aparecían con una idea tras otra. Y cuando los años 70 estaban en su momento más oscuro, llegó el Saab Turbo.

Su éxito nunca fue puesto en duda. El número 2 lo había vuelto a hacer. Si no eras el más grande, tenías que ser el mejor.

La tracción delantera, por ejemplo. La ancestral cuestión de si los caballos debían ir tras el carro o delante de él. Para los Saabistas nuca hubo ninguna duda. Y hoy en día, otros han tenido que aprender la lección.

El 50º aniversario de Saab ha llegado. Ya no hay más Saab frente a Volvo. Saab, ahora propiedad de GM, está batallando en el mercado internacional, donde no cabe otra opción que ser el mejor. Pero hay algo más. Una tradición, una historia, un alma... el espíritu Saab. Aún está vivo. No sólo en Trollhättan sino también dentro de cada propietario de Saab alrededor del mundo.

¡Que brille por mucho tiempo!